La guadaña manual esta haciendose camino…

Tenemos mas informacion en ingles, pero es con respecto a el uso de tecnicas para trabajar con la mano derecha o con la izquierda.
http://scytheconnected.blogspot.com/search/label/Technique

Ademas tenemos informacion desde Costa Rica
http://scytheconnected.blogspot.com/sear…/label/Costa%20Rica

y desde la india
http://scytheconnected.blogspot.com/search/label/Asia

Les pido disculpas que la informacion esta en ingles, pero pueden usar el traductor de google, por favor y sepan de antemano que estamos muy agradecidos con su apyo.

¿Que es la Magna Grecia?

Bueno se parece al asadon, pero mejor porque nos permite el poder sacar las piedras y convertir nuestras tierras en tierras para sembrar cualquier planta o vegetal.

Les dejo este video de su uso, es muy diferente al asadon y recuerda que lo puedes ver por youtube   https://youtu.be/QHEmnURcXdg:

 

Esta herramienta como lo han podido observar puede transformar un suelo rocoso en algo muy bueno para sembrar lo qu sea y sin destruir el entorno y menos contaminarlo.

magnagrecia

“Pensando en el Aniversario de cada Octubre en Latinoamerica”

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Hola a todos… sin excepcion de genero y en buen español.

En este dia de Octubre del 2016, quiero ponerme a o mejor dicho dedicar
 mi tiempo a pensar en el conocimiento que hemos desarrolado nosotros
 los humanos y especialmente los que se apasionan por la ciencia.

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Estamos llegando tan lejos en todo aspecto, ya sea en las comunicaciones
 o en lo espacial fuera y dentro de nuestro planeta, o aun en el alcance
 tecnologico de la agricultura y de las armas de destruccion masiva.
 Mientras todo esto se logra en circulos muy pequeños, millones se mueren
 sin saber del nuevo futuro para talvez solo 10 millones que lo disfrutaran
 vaya quien a saber como y en que condiciones.

estacion
En estos tiempos donde Dios es “Manipulado” a nuestro antojo para quedar
 bien con el o con otros. Cuando desde 1821 aca en Latinoamerica se uso
 a DIos para dominar y conquistar y mantener el poder sobre millones esto
 acompañado de la espada y de los arcabuses o sea pistolas y rifles pues
 eran mejores armas que las que teniamos por aca, que acosto se usaban
 para la caceria.

Luego de independizarnos del Yugo, vino otro yugo con las mismas intenciones
 y enseñandonos a leer con la biblia en la mano y con un ejercito mas y mejor
 preparado y organizado.

relog Nos ha costado la vida de mas de 500 años aprender español y ahora hablamos
 ingles, esto en solo 50 años hacia aca de nuestro tiempo y dicen que es
 para que tengamos acceso a una  mejor educacion y posibilidades de trabajo.
 y por que no hemos aprendido a  hablar quechua o algun otro idioma de nuestros
 pueblos indigenas…   ¿No NOS ha dado las ganas o interes o es que no hay un
 programa estatal para  realizarlo?

god       god2         god-1
Ahora nos desgarramos el cerebro pensando en que si Dios es Trino o divino
 o espiritual y esto lo hacemos en ingles o en español, pero la consecuencia
 en nuestras vidas las vemos en los periodicos y sus titulares de nuestro
 diario vivir: Asalto a mano armada, asesinan a mujer y matan a joven que
 iba para el trabajo, hombre borracho y con drogas se estrella contra otro
 auto y mata a la familia entera de 5 miembros y el esta en el hospital
 recuperandose de las heridas.

noticias
Nuestra ciencia o conocimiento en los pocos que meditamos sobre ella a
 veces es muy pequeña, pues no llega muy lejos se queda en nuestra casa y en
 muchos casos aunque tenemos los medios para adquirir y desarrolar y extenderla
 hacia otros; lo que hacemos es agarrarla y esconderla debajo del colchon… somos
 como egoistas o avaros hasta cierto punto y donde queda el dicho de: es mejor dar que recibir.

cellular
Ahora que hemos logrado tanto, parece que no nos hemos logrado conquistar a
 nosotros mismos pues ahora viene la tecnologia y nos conquista y los que tenemos  ese privilegio nos dejamos conquistar por ella; ¿y que hacemos con ella? Nos tomamos  una foto y nos la subimos al facebook a cada momento y con gran emocion para  que nos vean que lindo que  somos y esto solo por mencionar un detalle de nuestros avances, oimos musica y noticias, vemos peliculas y hablamos y vemos con quien sea aun si esta al otro lado del mundo o en la luna,  pero, pero estamos dejando que unos pocos destruyan y conquisten nuestras vidas.  Nuestra capacidad de respuesta para hacer
 el bien es muy lenta y para hacer el mal muy veloz.

En este mes de Conquistadores que es lo que realmente celebramos, pensemos como queremos  conquistar este mundo… yo ya estoy pensando en muchos que necesitan conocer y saber y  abrirse a la ciencia y al deporte y a la medicina y a pasar este conocimiento a otros sin  fines de Lucro o de dinero y sin imposicion de las ideas, ni de idiomas, ni de Dios y menos de las armas,
 ¿¿en que estas pensando tu??

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Espero sigamos siendo amigos…

Historia de la agricultura Parte XI y última Parte…

Antes de comenzar a leer todo esto queremos agradecer nuevamente a loa agronomos de  http://agriculturers.com/ por su valioso aporte a la informacion… Muchas Gracias.

AGRICULTURA Y AGROBUSINESS EN EL SIGLO XXI.
El sistema socialista se vuelve hacia el mercado Entre finales de los 70 y finales de los 80 los países socialistas empezaron a mostrar ineficiencias que elevaron el descontento político de la población a cotas insufribles para el aparato. Esto permitió a los dirigentes reformistas hacerse con el poder. Finalmente los regímenes cayeron y las nuevas democracias privatizaron y sacaron al mercado sus sistemas agrícolas. Este paso coincidió con las políticas del FMI, que intervino para la creación de un mercado donde no lo había, cosa que perjudicaba los intereses de los agricultores afectados.

Hacia el año 2000 estos países habían adaptado sus políticas agrarias a la Política Agracia Común de la Unión Europea. Rusia, Ucrania y los estados del centro de Asia tuvieron dificultades en la transición, pero las antiguas granjas colectivas sobrevivieron, transformándose en sociedades anónimas, cuyos miembros tenían derecho a separarse e iniciar un recorrido por su cuenta. Al entrar en el nuevo siglo, el 80 por ciento de la antigua tierra procedía de las antiguas cooperativas, y el 20 por ciento pertenecía a propietarios de diversos tamaños. La última década del siglo XX registró un descenso de la producción, pero al entrar en el nuevo, empezó a recuperarse. El principal problema era el acceso al crédito y a otras fórmulas de apoyo financiero, el mismo que tenían los agricultores del mundo capitalista.
En Kazastán, las antiguas granjas colectivas se convirtieron en empresas agrícolas, y todavía producen dos tercios del cereal del país. Alrededor de 200.000 campesinos independientes producen el otro tercio, con frecuencia con equipos obsoletos; la ganadería está en manos de multitud de pequeños granjeros. Por encima de todo ello están las “grandes compañías agrícolas”, que proporcionan capital y márquetin, y controlan inmensas áreas productivas. El gobierno, sin embargo, posee toda la tierra, así que la agricultura está semiprivatizada.
La región agrícola comunista que sufrió la mayor transformación fue China. Entre el final de la hambruna de 1962 y la muerte de Mao en 1976, el gobierno intentó que el sistema de agricultura colectivizada funcionara. El modelo fue la experiencia exitosa de Dazhai, una comuna al norte del país que organizada colectivamente logró restaurar la fertilidad de los suelos, diversificó la producción y creo una industria local. Sin embargo, los agricultores y muchos de los dirigentes agrícolas deseaban volver al sistema de agricultura familiar. El sistema comunista mantenía esta opción en reserva, llamada baochan daohu o contrato familiar. En algunos lugares se desarrolló el programa a espaldas de las autoridades centrales. Las infraestructuras como el regadío se incrementaron, pero la producción se mantuvo baja, con un déficit de diez millones de toneladas. La muerte de Mao lo cambió todo. Los reformadores, dirigidos por Deng Xiaoping criticaron abiertamente el sistema de granjas colectivas, y la falta de control desmanteló ese sistema. Se ofrecía a los dirigentes locales mayor producción a cambio de la extensión de la agricultura familiar.

La provincia de Anhui, que en los 60 había sufrido una terrible hambruna, se vio golpeada en 1978 por una extrema sequía. El comité provincial del partido decidió entregar en préstamo a campesinos privados la tierra devastada . El incremento de la producción llegó al 50 por ciento. Esto demostró al gobierno que los contratos familiares garantizaban mejores y mayores cosechas. La reforma se oficializó, con beneficios y sin ninguna violencia. Algo parecido ocurrió en Vietnam.
Argelia también tuvo su transición de la agricultura socialista a la privatización. Tras la independencia, el nuevo gobierno socialista “socializó” dos millones y medio de hectáreas, a la vez que invertía en la industria pesada. Los campesinos de estas granjas colectivas emplearon sus métodos tradicionales, la producción bajó y se tuvo que recurrir a la importación. En los años 80 el nuevo presidente, Chaddi Benjedid, privatizó la agricultura, expandió los servicios de extensión agraria y suprimió los controles de precios. Estos subieron en las ciudades, provocando revueltas urbanas, pero la producción se incrementó, y el país volvió a ser autosuficiente.
En México, las reformas del mercado de los años 90 pusieron fin a la era revolucionaria. Hasta entonces se habían producido ocupaciones de tierras de grandes propietarios y revueltas reprimidas por los gobiernos, hasta que el presidente Echevarría promovió una última reforma agraria estimulando incluso las ocupaciones. En México los 30.000 ejidos colectivizados ocupaban 103 millones de hectáreas, la mitad de la tierra cultivable, con 3,5 millones de agricultores. No obstante, dirigentes locales y personas poderosas se habían apoderado de tierras de ejidos para su uso privado. La tierra disponible no era suficiente para la creciente población campesina. Esto dio lugar a multitud de agricultores sin tierra.

La crisis de los 80 produjo el impago de la deuda en México. El FMI exigió al país ajustes estructurales. Un nuevo grupo de mexicanos educados en los Estados Unidos empezaron a desmantelar la reforma agraria. Se apoyaron en un estudio del Banco Mundial para cambiar la constitución y permitir la privatización de los ejidos, y al mismo tiempo eliminar la reforma o reparto obligatorio de la tierra en las propiedades privadas extensas. En el año 2000, el proceso se había generalizado, aunque estados como el de Chiapas y el de Oxaca, con grandes poblaciones nativas, se resistieron. La consecuencia fue que un pequeño grupo de antiguos “ejidatarios” se hicieron con el control de mucha tierra, y a la vez inversores forasteros concentraron la propiedad de la tierra de un modo que recordaba la situación un siglo atrás.
Agricultura industrial y límites de la globalización
Hacia el año 2000 la agricultura se había convertido en su mayor parte en un sector más de la economía global industrial.  No obstante, la agricultura tienes rasgos que la diferencian de otras industrias, y hace que la reciente dependencia de los alimentos en la industria sea un hecho extremadamente arriesgado. Los alimentos están por encima de todos los demás productos. “La vida orgánica es mucho más compleja y bastante peor entendida que la mayoría de las materias primas empleadas en la producción industrial”, dice Tauger. “Las magnitudes de la población mundial  y de la producción agrícola hacen que los cambios en ellas puedan tener serios e imprevistos efectos sobre el medio ambiente y la subsistencia”.
Dependencia del petróleo Al rasgo más industrial de la agricultura moderna es su dependencia de combustibles fósiles para los aportes, la mecanización y el transporte. Cuando los granjeros norteamericanos empezaron a usar tractores durante la Primer Guerra Mundial, la mecanización se extendió con rapidez. Las máquinas agrícolas eran más fáciles de usar y más productivas que los caballos o los bueyes, y permitían a los campesinos eliminar cosechas para la manutención de los animales, y dedicarlas a la venta. El modelo norteamericano fue copiado en todas partes. Los dirigentes soviéticos introdujeron tractores tan pronto como pudieron. Hacia 1980 tenían más tractores que los Estados Unidos. Lo mismo ocurrió en Iberoamérica, Europa y Asia. Al mismo tiempo, la industria desarrolló maquinaria  para el ordeño, la cosecha del algodón, las verduras y los frutales.

El procesamiento de los alimentos, que exigía una considerable cantidad de energía, se mecanizó incluso antes. La diferenciación entre producción agraria y procesamiento de los alimentos, que data del siglo XIX, fue algo crucial en la industrialización de la agricultura, y convirtió a los agricultores en especialistas que debían proporcionar a los procesadores lo que ellos necesitaban.
El transporte de los productos de la tierra es otra forma de dependencia en el petróleo. La mayoría de los productos que se consumen en los países avanzados e incluso en los que están en vías de desarrollo se transportan, incluso los alimentos que consumen los granjeros. El estado de Iowa producía en el siglo XIX sus propias manzanas, ahora vienen de los estados de Washington y Nueva York. Según un estudio sueco sobre el desayuno familiar muchos de sus componentes han sufrido transportes equivalentes a la circunferencia de la tierra. La especialización agrícola, obliga a los granjeros a enviar sus productos bien lejos, lo que reduce sus beneficios.
También los aportes agrícolas como los fertilizantes dependen de los combustibles fósiles. El descenso de la fertilidad de la tierra es un problema viejo como el mundo, y sigue siendo un problema crónico hoy en día. Los campos norteamericanos sufren toneladas de tierra de pérdida cada año. En la mayoría de África las tierras están casi desprovistas de abonos. en China, los campesinos enriquecen ls tierra con cultivos húmedos de arroz, compost y estiércol. En los Estados Unidos, Europa y otros países los campesinos procuran fertilizantes más efectivos. Hacia 1918-1914 dos químicos alemanes, Fritz Haber y Carl Bosch, desarrollaron un proceso para extraer nitrógeno de la atmósfera a escala industrial y transformarlo en amoniaco. El proceso requería gas natural como fuente de hidrógeno, y temperaturas y presiones muy altas, lo que exigía maquinaria movida por energía fósil. Los dos científicos obtuvieron el premio Nobel, y su trabajo también se empleó en la fabricación de explosivos para armas. Después de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos y otros países usaron procesadores militares Haber-Bosch para producir fertilizantes.
Esto dio lugar a grandes incrementos en las cosechas, en especial cuando se utilizaban dentro del paquete d la Revolución Verde. Se calcula que esto permitió que dos mil millones de personas sobrevivieran a las expectativas de vida de antes del uso de estos procedimientos. La mayoría de la población mundial tiene en el cuerpo nitrógeno producido por Haber-Bosch.
Los pesticidas son componentes cruciales que también necesitan combustibles fósiles. Los pesticidas más importantes hasta hace poco eran los organocloritos como el DDT. El químico suizo Paul Müller descubrió en los años 30 que el DDT era un eficaz matador de insectos. Obtuvo un premio Nobel por ello. Los Estados Unidos produjeron masivas cantidades para matar piojos y mosquitos de la malaria. Tras la Guerra Mundial cantidades todavía mayores se utilizaron en la agricultura, una media de 40.000 toneladas por año entre 1950 y 1970. Al DDT siguieron otros pesticidas.  Pero ya en los 50 las plagas objeto del DDT evolucionaron defensa para resistirlo. El DDT mataba malos y buenos insectos al mismo tiempo. También mataban los pájaros que se comían estos insectos. Incluso mataban a los que fumigaban. El incremento de cáncer en los campesinos fue brutal. La naturalista RAchel Carson publico en 1962 el libro Silent Spring (Primavera Silenciosa), un libro que promovió la investigación en los pesticidas. A pesar de las controversias, el Congreso de los Estados Unidos prohibió el uso de DDT en los años 70. Pero las compañías químicas desarrollaron nuevos pesticidas que también degradaban el medio ambiente. Muchos agricultores están cogidos por la trampa del pesticida, que les obliga periódicamente a cambiar de pesticidas por la resistencia adquirida por los bichos que intentan suprimir. En definitiva, la mayoría de la población mundial vive de alimentos producidos, procesados y transportados gracias a combustibles fósiles. Nunca a lo largo de la historia tanta población dependió para sus alimentos de una fuente no alimentaria.

El boom de la ganadería
“Un ejemplo significativo de los problemas causados por la agricultura industrial es el enorme incremento en la producción ganadera”, dice Tauger.
En el siglo XVIII los agricultores norteamericanos veían la ganadería como  una manera de “procesar” los excedentes agrícolas. Hoy en día, la mayoría de al tierra en los Estados Unidos y algunos otros países se dedica a cosechas de maíz y soja para alimentar ganado, y usarlas en piscifactorías. La producción de ganado se ha industrializado. Miles de animales viven en enormes naves, confinados en nichos ajustados a su tamaño y son sacrificados  en mataderos que funcionan como cadenas de montaje, en los que con frecuencia los trabajadores son víctima de accidentes laborales. De hecho, las cadenas de montaje ideadas por Henry Ford proceden de una visita que hizo a unos mataderos industriales. Las naves de aves contienen al pollos en condiciones de suciedad, y el diez por ciento de los animales muere antes de llegar al momento adecuado de sacrificio. Los animales necesitan administraciones masivas de antibióticos para prevenir muertes prematuras  y plagas. Esto ejerce un efecto nocivo en quienes después consumen la carne.
La influencia de todo esto en el medio ambiente es pavorosa. Las explotaciones ganaderas contribuye al 18 por ciento del efecto invernadero, incluyendo el 80 por ciento de estas emisiones en la agricultura. Un tercio de la polución del agua la causan estas explotaciones. La deforestación para la explotación ganadera es la mayor causa de la destrucción de hábitats y de la pérdida de biodiversidad.
Uno de los casos más notorios en el problema ganadero fue la crisis de las vacas locas, causada por el uso de despojos ganaderos como alimento. El mal uso viene de antiguo, En 1912 la firma Swift and Company usó desechos procesados para alimentar a cerdos, y obtuvo el primer premio en un certamen ganadero internacional en 1914. El rápido incremento de demanda de carne tras la segunda guerra mundial elevó a la máxima potencia el uso de despojos animales. Hacia 1960 el ganado empleaba menos tiempo pastando al aire libre que estabulado, alimentado por una combinación científica de productos que le hacían engordar con rapidez.
“En los 70, los procesadores convertían en alimento sangre, pezuñas, plumas, serrín, periódicos y cartón. polvo de cemento, agua desechada de centrales de energía  y de centrales nucleares, así como los desechos de animales enfermos y alimentos contaminados por insectos o roedores. En los 80 la mayoría del ganado era alimentado con despojos procesados de otros animales”, dice Tauger. Una investigación desarrollada con motivo de la enfermedad de las vacas locas reveló que la enfermedad estaba conectada con el hecho de que estos animales se alimentaran con despojos de oveja.
Pronto empezaron a aparecer en Inglaterra casos de la enfermedad Creutzer-Jakob, y el gobierno británico se vio obligado a sacrificar cantidades ingentes de animales. En los Estados Unidos se desplegó una campaña para convencer al público de que allí la enfermedad de las vacas locas no se producía, y las grande compañías realizaron denuncias a aquellos que creiticaban la calidad de la carne. No obstante, se dieron casos de vacas locas.

Organismos Genéticamente Modificados (GMO, siglas en inglés)
Los organismos genéticamente modificados son el efecto de la tecnologización de la industria agrícola. El desarrollo de esta rama tecnológica ha revelado el dominio del gran capitalismo en el sector agrícola, en especial en los países más pobres.
El cultivo de variedades enanas de cereal en Japón, el maíz híbrido en los Estados Unidos y la Revolución Verde en general conducían a alterar la genética de las cosechas, si bien en ningún caso se consiguió otra cosa que una intensificación de las características naturales de las plantas. Pero los desarrolladores de GMO empezaron a introducir cambios significativos en la genética de las plantas. En 1983 se empleó una bacteria para transferir material genético de una célula a otra. Pronto los científicos empezaron a intercambiar genes en diferentes organismos. En los 90 había varios negocios dedicados a este empeño, y los gobiernos se vieron obligados a intervenir.
Compañías como Monsanto se opusieron a las investigaciones de científicos como Jeremy Rifkin y grupos defensores del medioambiente, que intentaban llevar el asunto a la opinión pública. Las administraciones Reagan y Bush apoyaron la nueva tecnología, y la Food and Drug Administration (Oficina de la Alimentación y las Drogas) no encontró objeción a los nuevos proyectos.  Para la administración Clinton los productos genéticamente modificados  podían considerarse saludables  si eran “substancialmente equivalentes” a sus correspondientes no modificados. Activistas mediambientales y grupos de agricultores opuestos a los GMO describieron los nuevos productos como peligrosos y repulsivos, y se dedicaron a sabotear los cultivos donde se experimentaba.
A estos problemas surgieron los derivados de las patentes de los nuevos productos. Ya a principios de siglo, el ganadero Luther Burbank había denunciado en el Congreso que no debían de patentarse los cruces obtenidos en las reses, porque eran de utilidad pública. El paso a favor de las patentes lo dio en los 70 un microbiólogo de la General Electric, Ananda Charkabarty, al solicitar una patente  para una bacteria  criada por él que digería el petróleo. La oficina de patentes la rechazó, porque se trataba de un organismo vivo, pero el Tribunal Supremo de los EE UU rechazó la negativa y dijo que se podía patentar cualquier cosa. Las compañías aprovecharon el veredeicto para patentar todo lo que podían, incluidas variedades que los agricultores usaban desde hacía miles de años. Países como la India, que recurrieron la patente del arroz basmati, empezaron a hablar de biopiratería.
Monsanto fue la compañía que empezó a explotar la investigación agroquímica y biológica y las patentes. En su inicio, Monsanto se dedicaba a producir armas químicas, pero a partir de los 80 se dedicó a los Organismos Genéticamente Modificados. En 1995, su nuevo presidente, Robert Shapiro, vendió las ramas de la compañía dedicadas a los productos químicos y se centró en las semillas, hasta convertir a la compañía en la principal productora de semillas patentadas del mundo.
Los primeros productos fueron el maíz, la colza y la soja modificados genéticamente para producir un agente químico  que actuaba como insecticida contra las principales amenazas de estas plantas. Luego creó plantas de algodón resistentes a plagas. Los cultivos se realizaron en gran escala en los Estados Unidos y Canadá. Luego intentaron exportar plantas a Europa, pero los medioambientalistas reaccionaron, y consiguieron que los gobiernos europeos se opusieran a los productos GMO.
Monsanto se comportó con tanta arrogancia, que incluso sus trabajadores se sintieron avergonzados. También Monsanto cometió errores, como que sus nuevos productos mataban coleópteros o abejas que consumían su polen. Igualmente en México usaron ilegalmente variedades de maíz modificadas genéticamente, y se mezclaron con maíz sin modificar. En los Estados Unidos los agricultores que compraban semillas a Monsanto se vieron obligados a firmar contratos en los que se comprometían a no usar sus propias semillas, sino a volverlas a comprar a la compañía.

Corporaciones y agricultores
La industrialización agrícola y ganadera hizo a los agricultores y ganaderos dependientes de las grandes corporaciones, dando lugar al llamado agribusiness. A muchos agricultores les sale a cuenta cultivar grandes extensiones de maíz y soja  para alimento animal e indirectamente como fertilizante de cosechas. Corporaciones como Cargill se dedican a comprar estas cosechas. Han llegado a dragar el río Mississipi y el Paraná, para que puedan circular barcazas que trasladen las cosechas. Los beneficios de este negocio son para las compañías, no para los cultivadores. Estos y los ganaderos se comprometen a comprar semillas  y otros productos necesarios para el cultivo o la estabulización del ganado. Esto da lugar a la ruina de muchos granjeros. Los que sobreviven en grandes superficies lo hacen a costa de salarios de miseria a sus trabajadores.
Dice Tauger, “así que un granjero que produzca 250.ooo dólares puede acabar con menos de 20.000 después de pagar todos los gastos. Estas personas, en cierta menera, son la versión moderna de los pequeños granjeros británicos del siglo XIX o las víctimas de los latifundios romanos. No obstante están mejor educados y tienen acceso a mucha más información y a ideas para enfrentarse a sus dificultades”.
Por otro lado, muchos agricultores, incluso con grandes propiedades trabajan en lo esencial como aparceros de grandes corporaciones o inversores poderosos. Hay grandes compañías propietarias de grandes terrenos que contratan a agricultores para explotar estas tierras del modo más eficiente posible, dentro del sistema corporativo.
En los países pobres sigue habiendo muchos más pequeños agricultores que grandes propietarios. Pero en ambos casos, con los granjeros norteamericanos, funcionan de acuerdo con el sistema de agribusiness.  Por ejemplo, la epidemia de la gripe aviar de 2005-2006 se atribuyó a pequeños agricultores , pero luego se supo que la responsabilidad era de la compañía tailandesa Charoen Pokhand, que cría pollos en inmensos corrales, y luego los distribuye a pequeños granjero para que los engorden.
No todos los agricultores se pliegan a este sistema. La privatización mexicana de los 90 era parte de un proceso que condujo al North American Free Trade Agreement, que abrió los mercados mexicanos a las inversiones y al comercio extranjeros. NAFTA permitió la importación por México de productos subsidiados en Norteamérica, que arruinó a muchos campesinos mexicanos. Esto dio lugar al Ejército Zapatista de Liberación en Chiapas.
“Los agricultores reconocen que, por competente e independiente que su trabajo pueda ser o desee ser, y sea cual sea su nivel de ingresos, ellos son básicamente trabajadores por cuenta ajena en un sistema de producción alimentaria global. Incluso aunque los agricultores de los Estados Unidos, Europa o Japón reciban subsidios, están subordinados al gran capital, aunque menos que antes.

Problemas presentes de la agricultura
1.- Conflictos entre regiones
Brasil se ha convertido en la segunda potencia mundial en agricultura, detrás de los Estados Unidos. Jamás ha tenido una reforma agraria digna de tal nombre. En 1950, el 0,6 por ciento de los propietarios agrícolas poseía el 50 por ciento de las tierras cultivables.  Tras el golpe militar de 1964 se desarrolló una política de industrialización y de modernización de la agricultura, con instituciones de investigación y promoción de los biofueles. Cuando le llegó el turno a Brasil de su ajuste estructural en los 80, salió de él con cierta facilidad. Es el segundo exportador de soja del mundo, produce el 80 por ciento del zumo de naranja exportado y tiene más ganado que ningún otro país. Los beneficiarios son los terratenientes y los campesinos que cultivan la tierra, cuyo número decrece.
El Movimiento de los Sin Tierra (MTS) empezó a ocupar fincas en los 80 en demanda de una reforma social. Brasil forma parte del grupo de países llamado Nuevos Países Agrícolas, en paralelo con los Nuevos Países Industriales. La selva amazónica ha pagado esta ambición, que se ha visto invadida por pequeños agricultores animados por el gobierno y por ganaderos, que han arrasado un territorio de selva del tamaño de Portugal.
Africal, por el contrario importa alimentos a pesar de su alto potencial agrícola. La crisis agraria africana surgió con las sequías de los años 80. Los factores medioambientales son la causa de esta larga crisis, arraigada en los problemas derivados del pasado colonial y de las ayudas occidentales. Los proveedores de ayuda enfocaron sus inversiones en grandes explotaciones dedicadas a la exportación, que beneficiaron a elites de funcionarios corruptos. El objetivo más beneficioso habrían sido los pequeños agricultores, a quienes nunca llega ayuda. Esta ha consistido en productos para aliviar las hambrunas, comprados a granjeros europeos y norteamericanos encantados de vender sus excedentes. La población rural africana se ha visto perjudicada y arruinada, y la población urbana, beneficiada, con millones de agricultores abandonando el campo y llenando las ciudades de suburbios a base de chabolas. Las tierras abandonadas son ocupadas por inversores africanos y extranjeros, y dedicadas a monocultivos de cosechas rentables. Tras la recolección, las tierras quedan sin cobertura orgánica, abandonadas a la sequía o a las lluvias que la destruyen.
Los intentos de reforma han sido fallidos, como el de Robert Mugabe en Zimbabwe, donde se permitió la ocupación de fincas de colonos blancos, que fueron a para a manos de dirigentes políticos. Algo parecido ocurrió en Kenya. En cuanto a la Suráfrica posterior al Apartheid, unos 60.000 colonos blancos poseen el 87 por ciento de la tierra arable y producen el 80 por ciento de las cosechas. Mientras, medio millón de agricultores africanos producen el cinco por ciento de las cosechas en el 15 por ciento de la tierra. Desde el año 2000 han empezado las ocupaciones de tierras de colonos.
A estos problemas hay que añadir la expansión del virus del Sida que está matando a muchos agricultores africanos.
China, en virtud de su extensión territorial y de su demografía puede convertirse en un factor determinante en la agricultura planetaria. Las reformas de las últimas décadas del siglo XX han incrementado la producción agrícola en un 50 por ciento. No obstante el objetivo gubernamental de desarrollo de la industria, fiscalizando la agricultura, ha producido respuestas violentas de los agricultores familiares afectados. El principal problema chino es que posee solo el siete por ciento de la tierra cosechable del planeta, pero más del 20 por ciento de la población mundial. Una de las soluciones ha sido el envío de casi un millón de chinos al extranjero par cultivar tierras, sobre todo enÁfrica, para exportar las producciones.
Grandes empresas de otros países están invirtiendo en la agricultura africana, beneficiando a la poblaciñon local, pero poniendo en riesgo esta bonanza si aplican politicas inflexibles. Por ejemplo, en 2008, la compañía coreana Daewoo obtuvo en renta 1,3 millones de hectáreas del gobierno de Madagascar, la mitad de la tierra arable, y empezó a usar métodos ajenos a los utilizados por los campesinos locales. La revuelta campesina que se sucedió, provocó un golpe militar; Daewoo todavía posee 200.000 hectáreas en Madagascar.
2.- El declive de la agricultura y de la población rural
La disminución delsector productivo agrario en el mundo ha sido dramático en el último siglo. En los Estados Unidos bajo del 41 por ciento en 1900 al 1,9 por ciento en el año 2000. China, el ejemplo clásico de país agrario, contaba en 2003 con un 44 por ciento de trabajadores en el campo, y un 60 por ciento de la población en áreas rurales. Pero  detrás de estas cifras se esconden hechos paradójicos: muchos pueblos se han industrializado y otros se han convertido en ciudades dormitorio. La URSS se convirtió en un país no rural en los años 60. En el resto de Europa sucedió lo mismo. Y la mayoría de los países iberoamericanos se han convertido en urbanos. Urbano significa un centro de la  ciudad con calles pavimentadas, y grandes y hermosos rascacielos rodeadas de suburbios de chabolas, donde se practica la llamada agricultura urbana. Muchas de los que cultivan estas parcelas de tierra son mujeres en África. Por su parte, las comunidades rurales se han hundido.
En los Estados Unidos, la ruina de los agricultores ha precedido a la de los bancos, y la población que queda en los campos son los ancianos o pensionistas que pueden permitirse la compra de una casa en el campo. El campo ha producido sus nuevos ghettos, dando lugar a movimientos de extrema derecha. Algo parecido sucede en Europa yJapón, donde muchos agricultores que intentan adaptarse a las nuevas tecnologías se arruinan, recurren a la violencia o se suicidan, según aseguran informes de las Naciones Unidas. La India, que abrió el mercado de la tierra a las empresas internacionales en 1991, más de 200.000 campesinos se han suicidado  por la angustia financiera. La tasa de suicidios en Gran Bretaña entre agricutores es superior a la de otros sectores.
La edad media de los agricultores que quedan es elevada, en los Estados Unidos entre los 50 y los 60 años. EnChina, entre 40 y 50.  A esto se añade que los agricultores sufren más enfermedades que los urbanitas, causadas a veces por su exposición al sol o a productos químicos, que derivan en cánceres.
3.- Calentamiento Global y agricultura
El calentamiento global se ha confirmado, si bien se discuten las causas, naturales o producto de la política de crecimiento industrial. Este calentamiento empezó a afectar a la agricultura a finales del siglo XIX. Su intensidad puede haber sido más devastadora que otras catástrofes anteriores.
Los mayores glaciares que afectan a la agricultura se hallan en las montañas del Himalaya, y alimentan grandes ríos como el Ganges, el Amarilllo, y el Yangze, los tres claves para la irrigación de la India y de China, necesaria para las enormes cosechas que necesitan producir. El Ganges y el Yangtze han disminuido su caudal, y ha sido necesario construir sistemas de irrigación porque las tierras de cultivo más altas se han quedado sin agua.
El calentamiento global también ha elevado la temperatura. Esto puede incrementar la producción de granos, pero a la vez fomenta las sequías. La más dramática y famosa es la de California, que se prolonga dese hace diez años. Algunos ríos nortamericanos como el Columbia se secan en verano, debido a la irrigación.
En África el incremento de la temperatura y las sequías son impepinables, y en Suramérica, los glaciares de los Andes también disminuyen.
4.- La agricultura y el “pico” del petróleo
En los años 50, un óleo-geólogo, King Hubbert, mostró que el rendimiento de todos los pozos de petróleo tiene un mismo comportamiento: rápido crecimiento hasta un “pico” (hoy llamado el “pico de Hubbert”), y a continuación un declive. Hubbert explicó que esta tendencia podía aplicarse a la producción global de petróleo. Esta prevista reducción obligará a la agricultura a rápidos y extensos cambios en su modo de producción dependiente de este combustible.
Dos países han experimentado una situación aproximada a la prevista con motivo del colapso de la URSS: Corea del Norte y Cuba. Ambos dependían del suministro de petróleo barato, y de pronto se vieron obligados a pagar en moneda fuerte el petróleo que recibían de Rusia y de China. En Corea del Norte y en Cuba tuvieron que cerrar fábricas, y las explotaciones agrícolas regresaron a unos modelos anteriore, con empleo de fuerza humana y de tiro animal. Además, Coreo sufrió devastadoras inundaciones entre 1994 y 1996, y el país sufrió de una hambruna terrible. En Cuba el gobierno introdujo reformas agronómicas que propiciaron la agricultura orgánica y el uso de soluciones locales a los problemas de plagas y de fertilizantes.
Si se llega al “pico del petróleo” a escala planetaria, algunos dicen que volveríamos a prácticas agrícolas medievales e incluso a una nueva época de esclavitud.
5.- Sostenibilidad
Incluso antes de llegar a semejante situación, existen hoy sistemas agrícolas insostenibles, en otra palabras que no pueden subsistir sin serias consecuencias medioambientales y la pérdida de su eficacia presente. Rachel Carson ha hablado en su libro “Primavera silenciosa”de pesticidas que no sirven y de insectos que evolucionan para resistir a los pesticidas. Fertilizantes y pesticidas llegan a los ríos vía las corrientes subterráneas, y de allí van a parar a los océanos.  Matan peces y propician las algas que privan de oxígeno al agua, con serias consecuencias para el desarrollo de la vida en ellas, y efectos en la de los seres humanos.
Las supergranjas de pollos y de ganado bovino producen millones de libros de desechos que también se filtran al subsuelo, además de producir olores insoportables. Aunque se estudian formas de solucionar estos problemas, no siempre se encuentra el remedio mejor.
El creciente control de las grandes corporaciones multinacionales sobre el sistema de alimentación del planeta amenazan la base genética de la agricultura y reducen la biodiversidad, así como la supervivencia de diferentes tipos de plantas y de animales. La expansión de los terrenos arables mediante la deforestación de la selva Amazónica, por ejemplo, la estandarización de los alimentos, que obliga a los agricultores a cosechar cereal, fruta o animales de determinadas características reduce el número de variedades de flora y fauna alimentaria. Esta uniformidad tiene serias consecuencias.
La hambruna de la patata irlandesa fue resultado de una plaga virulenta que afectó a las pocas variedades de patatas plantadas en los campos irlandeses. Entre los siglos XIX y XX la mayoría de los plátanos eran de la variedad Gros Michel. La dispersión de un hongo letal para esta variedad no pudo ser evitada, y hacia 195o  Gros Michel dejó de producirse. Se diseñó científicamente la variedad Cavendish, que empezó a plantarse de modo masivo, y en estos momentos otra plaga amenaza a los nuevos plátanos de esta variedad genética.
Pero hay científicos que luchan por conservar la diversidad que nos queda. En los “centros Vavilov” o lugares del planeta donde se supone que empezaron a domesticarse plantas y animales, hay científicos que intentan mantener esta diversidad, y guardan bancos de semillas y de semen, que se usan para desarrollar nuevas variedaes resistentes a problemas medioambientales. El maor almacén Vavilob se encuentra en las islas Svalbard, entre Noruega y el Polo Norte. Se llama la “Bóveda del fin del Mundo” y es una mina abandonada. Desde 2008 almacena de momento tres millones de variedades diferentss a temperaturas de menos 4 grados centígrados que se espera duren 1.500 años.
Los sistemas alternativos aparecidos en las últimas décadas son la agricultura ecológica y la agricultura sostenible.
Sostiene Tauger que la agricultura orgánica fue un concepto desarrollado por británicos y estadounidenses en los años de entreguerras del siglo XX. Lo impulsaron científicos, escritores especializados y granjeros preocupados por el uso de fertilizantes artificiales y otros productos químicos. Uno de los  propagadores fue J.I Rodale, fundador de Rodale Press.
Durante la mayor parte de la historia de la agricultura, esta ha sido orgánica, puesto que los fertilizantes y pesticidas sintéticos no existieron a escala significativa hasta el siglo XX. Entre los años 40 y 60, determinados científicos agrícolas menospreciaron la agricultura orgánica.Pero tras “Primavera Silenciosa” de Rachel Carson, la preocupación en los medios agrícolas por los peligros derivados de los productos químicos sintéticos motivaron la prohibición de ciertos productos, y la agricultura orgánica empezó a tomarse en serio. Muchos países, desde los Estados Unidos a Europa han cerado normas y agencias que controlan el cultivo orgánico.
También la agricultura sostenible está creciendo en el mundo entero. Trata no solo de ayudar favorecer cultivos que no dañen el medio ambiente, sino proporcionar auxilio a los agricultores y a las sociedades urbanas que dependen de ellos. Un problema clásico es volver sostenible el cultivo de las Grandes Llanuras Norteamericanas. Es una región tan árida que los agricultures dependen de la irrigación del lago Ogallala y su acuífero. SE ha extraído tanta agua de allí, que el acuífero se ha reducido a la mitad. Pronto será imposible tomar agua de él. No solo será imposible el cultivo, sino que una enorme región se verá llena de pueblos fantasma. Al mismo tiempo, el ganado extensivo ha acabado con los pastos de la región, erosionando el suelo.
La agricultura orgánica y la sostenible no considera el suelo una esponja productora de cosechas capaz de almacenar todo tipo de productos químicos, según piensan los agricultores convencionales. Ambos métodos suponen un regreso a métodos de cultivo tradicionales, que durante el siglo XX se consideraban improductivos, pero que no causan el daño irreversible de la aplicación de la agroindustria.
Si las previsiones del “pico del petróleo” se confirman, solo la agricultura orgánica y sostenible será la única forma de cultivo viable para la supervivencia de la humanidad.

Conclusión: Oportunidades globales y riesgos globales
Tras la Segunda Guerra Mundial, la preocupación por la agricultura y los agricultores ha dado lugar a la FAO, Organización para la Agricultura y la Alimentación, dentro de la ONU. También de CGIAR, que promueve la investigación agraria en el mundo. Las organizaciones agrarias profesionales, sindicales e investigadoras, así com las ONGs sobre la agricultura han crecido como hongos en el planeta.
Todo ello ha beneficiado a los agricultores. Los avances tecnológios ha proporcionado maquinaria, fertilizantes y pesticidas así como desarrollos genéticos, mediante la Revolución Verde, que ha permitido producir más y con menos esfuerzo. Todo este crecimiento de la producción ha podido alimentar a más de seis mil millones de personas, incluso sobrealimentar a muchas de ellas, si bien la distribución del alimento sigue siendo un problema en muchos lugares.
A la desigual distribución hay que añadir los desastres medioambientales (calentamiento global, polución de al tierra y del agua, reducción de la biodiversidad, etc. ), una política de ayuda ineficaz, la corrupción en los países que la reciben, dependencia el petróleo… Todo esto pone en peligro las cosechas debido a la globalización de la agricultura que, si bien ha acabado con la doble subordinación de los agricultores al clima y al poder político, les hace dependientes de una contradicción: hay oportunidades globales, pero también riesgos globales.

La decision es tuya ¿¿como quieres producir tu tierra??

La Historia de la Agricultura por el mundo entero(parte 2)

y ahora continuamos con lo que nos hace falta por saber…

Inicios de la agricultura moderna, y dominio europeo en la agricultura

( De 1500 a 1800)

De Mark B. Tauger

“Entre los siglos XV a XVIII, los agricultores vivieron en casi todo el mundo en peores condiciones medioambientales que en los siglos precedentes”, sostiene el profesor Mark B. Tauger al inicio del capítulo cuarto de su La agricultura en la historia del humanidad.

Se trata de la Pequeña Edad de Hielo, interrumpida por cortos periodos cálidos, que provocó sucesivas crisis, en especial en el hemisferio Norte. Los agricultores estaban sometidos a una variedad de sistemas de servidumbre que, de un modo poco visible pero imparable, fueron mermando el número de campesinos libres, tanto en los imperios musulmanes, como en China y Japón, aunque en estas partes del mundo asiático el pequeño campesino consiguió perdurar.

Una reseña de Gaspar Oliver

En Europa, las cosas ocurrieron de otro modo. En la mitad oriental, los agricultores cayeron en lo que se suele llamar “la segunda servidumbre”. En la parte occidental la servidumbre se redujo, pero la mayoría de los campesinos estuvieron subordinados a la nobleza y al poder creciente de los gobernantes. Con el descubrimiento de América, los exploradores y los comerciantes europeos crearon el sistema de las plantaciones, que usaba a masas de esclavos para producir grandes cantidades de bienes de lujo.

El periodo estudiado en este capítulo abarca el tiempo transcurrido entre los siglos XIV y XIX, en su conjunto muy frío, aunque disfrutó de algunos periodos cálidos. Las manchas solares y formidables erupciones volcánicas pueden haber sido las causas de este enfriamiento de la Tierra. Las temperaturas más bajas se registraron entre 1680 y 1730. A finales del siglo XVI, el frío redujo las cosechas, provocó incrementos de precios, escasez de alimentos y turbulencias sociales en el continente europeo. En China, el frío extremo acabó con la cosecha de naranjas en la provincia de Jiang-Xi.

También esos territorios sufrieron grandes sequías.

El imperio Otomano

Distingue Tauger dos grandes esferas de influencia cultural y económica en Asia: los imperios musulmanes del sur y el centro del continente, y la esfera china en oriente. En ambas había una clase de pequeños campesinos muy extendida y protegida por los gobiernos centrales, que fue reduciéndose con el paso de los siglos y las acciones de los grandes propietarios.

El imperio otomano formado en Anatolia entre los siglos XII y XV repartió la tierra entre sus caballeros (sipahis) y la nueva infantería, los jenízaros, reclutados entre los pueblos conquistados. Los sultanes intentaron reducir su fuerza manteniéndolos siempre ocupados en campañas militares, con objeto de que no aprovecharan su poder para ir eliminando a los pequeños agricultores.

Pone Tauger como ejemplo, la conquista de los Balcanes por el imperio otomano a inicios del siglo XV, aprovechando un conflicto entre la nobleza serbia y su servidumbre. Incorporaron los otomanos a parte de la nobleza serbia y abolieron la servidumbre campesina. El sultán era el único propietario de las tierras, y quienes las cultivaban podían hacerlo en paz, a cambio de determinados impuestos y pudiendo transmitir el usufructo a sus descendientes.

El imperio otomano empezó su declive en el siglo XVI, lo que provocó una vuelta de los campesinos a la servidumbre de los poderosos. Entre los siglos XVI y XVIII, la población del imperio se dobló, mientas que la tierra cultivada aumentó solo una quinta parte. El incremento de los impuestos, con frecuencia ilegales, y la falta de trabajo produjeron una afluencia de habitantes de pueblos a las ciudades. La nueva clase de propietarios que ocuparon las tierras abandonadas se conoció como ayanes. Algunos campesinos se organizaron en bandas para resistir su subordinación al poder. Esta situación generalizada contribuyó a la debilitación del imperio Otomano.

La India

En el sur de Asia, donde solo en dos periodos previos al reseñado hubo imperios unificados (el Mayura y el Gupta), se instituyó el sistema de castas, en el que la más baja, los sudras o intocables, eran quienes trabajaban la tierra. Encuentra Tauger un paralelismo entre el sistema de cultivo y propiedad agraria de los monasterios medievales europeos y el de los templos hindúes del mismo periodo medieval.

El imperio Mughal, a partir del siglo XV, dio cierta estabilidad a la India. Como en el imperio Otomano, los agricultores no poseían la tierra, pero podían venderla, comprarla y darla en herencia. Un censo realizado en el siglo XIX por los ingleses evidenció que casi no había tierras comunales en la India, y que la práctica totalidad estaba en manos privadas, en pequeñas y grandes extensiones. Poco a poco se fue creando un sistema semifeudal de funcionarios y de grandes (jagirs) y medianos (zamindar) señores que explotaban a los agricultores. Estos potentados se convirtieron en una amenaza al poder central Mughal.

En la India se utilizaba la mitad de la tierra cultivable, con una población de unos 140 millones de personas. Los agricultores usaban técnicas avanzadas en la siembra y el trasplante de arroz. Los monzones, y no los cambios de temperatura como en otras partes del planeta, regulaban las estaciones y las cosechas, y los agricultores establecieron sistemas de irrigación eficientes que permitían varias cosechas al año. En el oeste y noroeste se cultivaba mijo y trigo, y en el sur y el este, arroz. Las impresiones de los visitantes extranjeros reflejan el contraste entre la riqueza del país y la miseria de sus campesinos. Hubo terribles hambrunas, en una de las cuales del siglo XVII, el rajá Shah Jahan, acongojado por la muerte prematura de su bella esposa, se dio el capricho de construir el Taj Mahal.

Una de las fórmulas usadas por los gobernantes Mughal para contener la codicia de los grandes señores (jagirs) era rotarlos en las regiones donde actuaban como delegados del gobierno. Pero la consecuencia imprevista de este método fue que los jagirs aprovecharan su enorme poder, que sabían tenía un límiete temporal, para exprimir al máximo a los campesinos. Esto provocaba grandes sublevaciones de pequeños y medianos agricultores, agobiados por los impuestos. A veces las rebeliones dieron lugar a una perversa situación: los campesinos sublevados necesitaban explotar a aquellos que decían defender, los más pobres, para mantener la guerra. Desde el punto de vista de los agricultores, estos imperios otomano y mughal se dedicaban a saquear a los campesinos, que además eran víctimas de las oscilaciones climatológicas.

China

En la China, el esquema político desde la Edad Media (europea) era, el siguiente: explosión política generalizada y emergencia de una dinastía nueva que saca al país del caos y de la crisis económica, haciendo concesiones a los agricultores para que no abandonen la tierra, y restituyendo los mecanismos de graneros para aliviar las hambrunas. Pero a medida que la dinastía “maduraba”, los funcionarios locales y los señores de la tierra volvían a situar a los campesinos en su estatus servil.

El los siglos XVI y XVII se registraron sucesivas rebeliones agrarias, con saqueos de graneros comunes y casas señoriales. Uno de los levantamientos más notables fue el de Li Zichen, que duró 14 años, hacia 1630. Logró equilibrar el cultivo de la tierra, matando a muchos señores, pero debilitó tanto a la dinastía Ming, que esta no resistió al invasión manchú a mediados del siglo XVII. El desastre económico y demográfico fue pavoroso.

De los 80 millones de habitantes de la China Ming en el siglo XIV, se pasó a los 150 millones en el siglo XVII, y tras la invasión manchú se había reducido a 90 millones. Los manchúes repartieron la tierra entre sus allegados, creando los mismos problemas de explotación del agricultor. El desastre fue tan patente, que hacia 1720 los manchúes intentaron reformar el sistema y favorecer a los pequeños agricultores. Hacia el final del siglo, la mayoría de las granjas en China pertenecían a pequeños campesinos.

La producción se especializó por zonas geográficas (cosechas alimentarias y cosechas industriales como el algodón) y el comercio agrícola prosperó. No obstante, el nivel económico de las familias de cultivadores era de mera subsistencia, entre otras cosas porque el incremento de población hizo las explotaciones cada vez más pequeñas. La familia se veía obligada a explotar a fondo a sus miembros, algo que todavía existe en Asia, aunque en un marco de economía industrial.

Japón

En el siglo VII los emperadores japoneses intentaron abolir la propiedad privada y crear explotaciones propiedad del estado. No funcionó porque los agricultores se opusieron por medios no violentos pero eficaces. No obstante, los grandes señores y los monasterios budistas se hicieron con grandes cantidades de tierra, de modo que en el siglo XII, controlaban la mitad de la tierra.

Se estableció un sistema semejante al feudal europeo llamado Sho, en el que los agricultores cultivaban la tierra del señor como si fueran sus propietarios. Pero por encima de estos pequeños señores florecieron otros más poderosos, los Daimyo. Los siglos XVI y XVII registran incesantes luchas interseñoriales. Los pequeños campesinos llegaron a vender a sus hijos como siervos (fudai) a los grandes señores y a otros campesinos para poder sobrevivir.En los periodos de hambrunas, miles de niños y adultos se convirtieron en fudai, aunque el shogunato prohibía nominalmente este procedimiento.

Otra clase inferior de agricultores eran los nago, campesinos sin tierra que dependían de los agricultores más favorecidos. Se estableció un sistema de granjas “colectivas” familiares que funcionó bien, porque la productividad creció, así como la población. En 1590 Edo (Tokio) era un pueblo, y en 1730 tenía medio millón de habitantes, quizá la ciudad mayor del planeta. El cultivo para el consumo alimenticio se combinó con el industrial, como las moreras para los gusanos de seda.

Es de notar la publicación en 1697 de un manual de cultivo, editado por Miyazaki Antei, que sirvió para el mejoramiento de los trabajos agrícolas de multitud de campesinos japoneses. Uno de los avances fue el uso de fertilizantes, que eran escasos y caros. Se incrementó la irrigación y se especializaron las cosechas por regiones, se mejoraron las rotaciones y se consiguieron variedades nuevas que tuvieron un efecto revolucionario en la agricultura.

Aunque se conservaron muchas granjas de tamaño grande, la división de estas por las herencias acabó con el sistema del cultivo familiar colectivo basado en los parientes y en los nagos.

En resumen, dice, Tauger: “En el Asia Meridional y Occidental, entre los siglos XIV y XVIII, los campesinos libres cayeron en gran número en la dependencia. Mientras, en China y en Japón los pequeños campesinos se emancipaban o al menos mejoraban su situación como consecuencia de las nuevas leyes y las fuerzas del mercado”.

Europa Occidental: el Antiguo Régimen

Las sublevaciones campesinas del alto medievo liberaron a multitud de siervos rurales en Europa Occidental, si bien se mantuvo en la servidumbre a más de un millón de personas en regiones apartadas. No obstante, los campesinos liberados siguieron a disposición de los nobles en cantidad de obligaciones. El sistema jerárquico se mantuvo y se pronunció en el siglo XVIII. Dominaba una elite de grandes nobles, y la baja nobleza a veces no se distinguía nada del campesinado. Entre este, también había una elite de ricos que dominaban las villas. La mayoría de la tierra era propiedad del rey, los nobles o la iglesia, que imponían a los campesinos libres obligaciones tradicionales, como impuestos o el mantenimiento de los caminos.

Estas obligaciones suponían la mitad de la renta de los campesinos, lo que les restaba incentivos para producir o mejorar las técnicas de trabajo. Estas no mejoraron hasta el siglo XIX.

Las cosechas mayoritarias eran de cereales, el centeno y la avena por encima del trigo, porque resistían mejor las inclemencias de aquel tiempo frío. Los años 1709, 1740 y 1772 fueron especialmente malos. Los señores intentaron introducir nuevas cosechas, como las patatas americanas, pero los campesinos se resistieron.

El sistema de rotación triple dominó en toda la Europa continental, con la excepción de los Países Bajos. El mayor problema de la triple rotación era el trozo de tierra dejada en barbecho. En la Francia de 1789 un tercio o dos quintos de la tierra cultivable estaba en barbecho cada año. En Inglaterra y en los Países Bajos habían conseguido eliminar la triple rotación sin esquilmar la tierra. También se conservó la división de la tierra cultivada en parcela, a veces muy alejadas unas de otras. La ventaja era que en alguna de ellas siempre se producía una buena cosecha si las otras habían sido malas; la desventaja era el tiempo y le energía empleadas en ir de una a otra.

Los métodos de cultivo eran poco productivos: siembra a mano, arados de madera, cosecha con hoces o guadañas que desperdiciaban mucho grano, caído en la tierra, que debían recoger las mujeres y los niños. Los fertilizantes se limitaban al abono animal en las tierras cosechadas y en los barbechos.

Las cosechas eran de entre tres y cinco semillas por grano sembrado, lo que dejaba al agricultor muy poco o nada para la venta, y le condenaba a la pobreza. La dieta campesina se limitaba casi por completo al grano. A veces, al final de la primavera se quedaban sin comida rica en calorías y sobrevivían con hierbas u otras especies. Vivían en casas muy primitivas, en compañía de los animales domésticos, y fabricaban en casa la ropa que vestían.

A pesar de todo ello, había un pequeño número de campesinos que vivían en casas sólidas y se alimentaban bien. Un número mucho mayor (alrededor del un tercio de la población) de personas abandonaban sus aldeas y se dedicaban a la mendicidad itinerante o al bandolerismo. Por fin, muchos otros vivían en los pueblos como trabajadores sin tierra.

En el siglo XVIII, estas condiciones empeoraron, al incrementarse la población, pero no el área de tierra cultivada, mucha de la cual estaba infértil en manos de los nobles, más preocupados por mantener su estatus jerárquico que en mejorar la agricultura. En ese momento, los nobles intentaron recuperar gabelas y privilegios en desuso, y se produjeron movimientos campesinos de resistencia.

Es de notar que, incluso en lugares donde dominaba la servidumbre rural, los campesinos tenían sistemas de autogobierno y de representación; por ejemplo, en los cantones suizos y en partes de Alemania y Francia, los agricultores estaban representados en los Estados Generales.

Aunque el empleo de rotaciones distintas a la triple y otras innovaciones empezaron a florecer, la mayoría de los campesinos era adversa a las nuevas ideas y nuevas prácticas.

Rusia, la segunda servidumbre

Las condiciones de la población agraria en la Europa Oriental, incluida Rusia, el territorio prusiano, los estados Bálticos, Austria, Hungría y los Balcanes habían sigo beneficiosas durante las roturaciones medievales. Pero la conquista de Rusia por los Mongoles en el siglo XIII acabó con la estabilidad. La lucha de los nobles rusos llevó al establecimiento de Moscovia, encabezada por un zar (Kaesar en latín, Kaiser en alemán) , cuyo poder se basaba en ejércitos de nobles propietarios de tierras y de campesinos, cuyos frutos y trabajo les servían para ejercer su oficio militar. Con objeto de asegurar los impuestos con que sostener este esquema, se dictó que los campesinos no podían abandonar la tierra en la que vivían. De este modo se estableció la servidumbre, tanto de los agricultores en tierras de nobles como en tierras del zar.

Algo parecido ocurrió en otras zonas aledañas, como Dinamarca, Bohemia, Polonia, Hungría, Prusia y Austria. En Dinamarca, los nobles exigían a sus siervos un mínimo de 200 días de trabajo con sus propios caballos en las tierras del señor. Los impuestos obligaban a los agricultores siervos a utilizar en pago el poco producto que cultivaban para sobrevivir. En las zonas donde el cultivo de grano era favorable, como Ucrania, los campesinos vivían mejor, y los señores permitían a sus siervos vender productos en la ciudad.

La occidentalización de determinados zares en el siglo XVIII limitó sus beneficios a la nobleza, manteniendo a los campesinos en condiciones de servidumbre y pobreza extrema. Los nobles rusos, dice Tauger, vendían a sus siervos igual que los americanos venían a sus esclavos.

No obstante, los campesinos tenían instituciones que les protegían en la medida de lo posible. Eran las aldeas colectivas llamadas mir y obschchina. Mir significa paz y Obschchina bien común. Servían para distribuir las cargas impuestas por los nobles entre todos los aldeanos, de forma tal que la comunidad compartía las obligaciones en condiciones de equidad.

Este sistema servil de cultivo de baja producción produjo cantidad de rebeliones a consecuencia de hambrunas. En la Francia pre revolucionaria se hablaba de “conspiraciones” para matar de hambre a los campesinos, aunque la realidad eran producto de las calamidades naturales. Las hambrunas de 1739-40 mataron más personas en Francia que las guerras de Luís XIV.

En Rusia hubo cuatro grandes sublevaciones campesinas. Los siervos escapaban hacia el sur y se convirtieron en cosacos, que luego fueron el origen de otras sublevaciones. La de 1774-74 llevó al famoso Emelian Pugachev a las puertas de Moscú.

Resulta llamativo, dice, Tauger, que la producción agrícola en Europa Occidental no diera para abastecer a la población, y se tuviera que importar de Europa Oriental. Esto significa que el Renacimiento, la Reforma, las guerras de religión y los primeros pasos de la revolución científica y la Ilustración fueran alimentados literalmente por el trabajo de los siervos de la parte oriental. Poco a poco esta terrible evidencia empezó a conmover la conciencia de los más educados.

Ningún sistema de servidumbre, señala Tauger, alcanzó las alturas de violencia y de explotación que las plantaciones del Nuevo Mundo. De Inglaterra a la China, los consumidores más ricos obtuvieron alimentos de lujo de las América, donde las plantaciones coexistieron con las características de la agricultura precolombina.

El sistema azteca

La cultura azteca de Méjico y la de los Incas en Suramérica fueron contemporáneas de la Europa premoderna, y se basaban en la explotación del maíz, las patatas y otros tubérculos, los pimientos y algunos animales. Los mexica o aztecas cultivaban según el sistema de chinampas, jardines flotantes fertilizados con drenajes del lago y abono animal y de residuos de plantas. En el siglo XIV construyeron la ciudad de México. La sociedad mexica se basaba en clanes llamados calpulli, que pagaban impuestos en colectivo y poseían tierras llamadas milpa que redistribuían periódicamente.

El sistema derivó hacia una monarquía de una clase privilegiada. Hacia el 1420 los mexica se expandieron a base de conquistas y establecieron un sistema religioso basado en el terror de los sacrificios humanos para dominar a sus súbditos. Esto produjo una decadencia del sistema colectivo calpuli, y los cultivos a base de chinampa no abastecían una población enaumento. La forma de atajar este problema era conquistar cada vez más pueblos vecinos y someterlos a la servidumbre, lo que produjo constantes sublevaciones por los sacrificios humanos y las hambrunas.

Un último intento por conservar los sistemas tradicionales de cultivo fue la construcción de un canal que dio lugar a inundaciones que devastaron la capital. El nuevo emperador Moctezuma estaba sometiendo más pueblos vecinos cuando llegaron los españoles. Los mexica habían creado un sistema de cultivo sostenible y medioambiental, pero la construcción de un imperio lo volvió obsoleto.

El imperio inca

El imperio Inca sufrió un colapso parecido, aunque basado en un sistema de cultivo diferente, que se hundió por las contradicciones internas.

El imperio se extendía desde el actual Ecuador hasta el actual Chile en tres regiones diferentes. La llanura costera, con oasis formados por ríos. El Altiplano de los Andes, que se extiende por los actuales Perú meridional, norte de Chile y Bolivia occidental. Y en tercer lugar la llanura interior de las selvas amazónicas. En cada una de ellas los agricultores cultivaban una variedad de cosechas. Hacia el año 1000 construyeron una serie de canales que irrigaban el Altiplano; las patatas y otros tubérculos fueron su principal producción, que conservaban largo tiempo y secaban dando lugar al chuno, gracias al aire seco y fresco de las montañas.

Los incas era uno de los pueblos que ocupaban esta zona, en las inmediaciones del lago Titicaca en Perú. En el siglo XIII formaron una comunidad de pueblos llamada ayllu. Sus miembros cultivaban toda la tierra que podían, y repartían sus productos entre los necesitados que no podían trabajar, ancianos, viudas y huérfanos. Hacia 1438 el rey inca derrotó a ciertos invasores y se convirtió en Inca Pachakuti, y dividió las tierras en dos bloques, las del rey y su clan, y las de los campesinos, con la particularidad de que a la muerte del rey, el heredero se hacía cargo del gobierno, pero no de las tierras del inca, que seguían siendo del muerto y de su clan; estas tierras estaban repartidas por todo el territorio, y eran trabajadas por siervos, que permitían una vida de lujo a los ricos propietarios. Semejante sistema obligaba al nuevo rey a conquistar nuevas tierras. En el siglo XV, el ultimo heredero inca, Huáscar decidió suprimir este sistema, pero se enfrentó a su hermanastro Atahualpa, que quería mantener sus privilegios. En ese instante aparecieron los conquistadores españoles.

Señala Tager que los incas descubrieron la fertilización a base de guano, las heces secas de las aves marinas en la costa, acumuladas a lo largo de milenios; también construyeron terrazas, canales y balsas de agua para irrigación de las zonas altas. Sin embargo, en términos de tecnología agrícola no sobrepasaron el neolítico: no empleaban ruedas ni hierro ni arneses en las bestias. Su útil de trabajo era el taclla, una azadilla de piedra o de bronce para cavar, un mazo de madera para romper terrones, una azada y un cuchillo para cosechar. A pesar de ello, este sistema agrícola dio lugar al mayor imperio de la América precolombina, basado en los impuestos y en el trabajo para el estado, que comprendía el cultivo de la tierra real, el servicio militar, la construcción de caminos y de almacenes, un sistema postal eficaz y otras actividades. Los conquistadores retuvieron este sistema llamado mita, que encontraron útil y muy productivo.

Las cosechas americanas se expandieron a Europa entre los siglos XVI y XVIII con éxito. No obstante, en América el sistema no pudo impedir una baja productividad debida al agostamiento de la tierra ni hambrunas crónicas, debido a sus base de explotación del trabajo servil. Los conflictos internos que habían estallado a la llegada de Cortés y de Pizarro muestran que los imperios azteca e inca no habrían sobrevivió mucho tiempo si los españoles no se hubieran presentado. Aventura Tauger que los imperios nativos no fueron conscientes del potencial de las cosechas de su tierra, debido a los prejuicios religiosos e ideológicos. Los europeos sí que vieron las enormes posibilidades, y las explotaron y extendieron a otras continentes. La violencia impuesta por los europeos en los pueblos americanos era tan cruel como la de sus propios imperios, pero con mayor productividad.

La Historia de la Agricultura por el mundo entero…

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Tenemos para ustedes la Historia de la Agricultura que nos brinda un conocimiento muy grande en cuanto a que ha sucedido en el oriente lejano y en Europa finalizando en nuestra america. Esta historia esta compartida desde la pagina de Agronomos http://agriculturers.com  la cual tiene mucha informacion con respecto a la agronomia.

esperamos que les sea de gran utilidad el conocer que ha sido de la agricultura atravez de los tiempos.

El primer capítulo trata de los Orígenes de la Agricultura.

Primera Parte del libro de Mark B. Tauger

(Neolítico, Edad Antigua y Medievo)

El profesor Mark B. Tauger hace en este libro, que a continuación resumimos en varias entregas, un retrato coherente, dimensionado y asimilable, del papel de la agricultura en la historia de los diferentes pueblos del planeta. No entra en detalles minuciosos porque se trata de un compendio, pero llega hasta el nivel preciso para entender los conflictos que la explotación de la agricultura ha ido generando y genera en las sociedades.

Esta primera parte se centra en los capítulos dedicados a la protoagricultura y agricultura neolítica, en la Edad Antigua, y en la Edad Media hasta el siglo XV, en Occidente y en Oriente, incluidas las Américas y África.

Enmarca este origen en el estado de las colectividades humanas en el Paleolítico y en el estado de la climatología del planeta. Testimonios recogidos en el Próximo Oriente muestran que los humanos empiezan a recoger cada vez más plantas y cereales hace 23.000 años; Tauger designa este fenómeno como The Broad Spectrum Revolution, que podíamos traducir como la “Prolongada Revolución Agraria”, un larguísimo proceso en el que se enmarca la protoagricultura, que practicaban las hordas de recolectores y depredadores según les convenía.


El salto adelante de la “Prolongada Revolución Agraria” se produce con la domesticación. Es simultánea en diferentes lugares del planeta. Los animales son más pequeños que los ancestros de los que proceden. El cultivo agrícola se difunde por todo el Mediterráneo a partir del 8.000 a.C. Sobre el año 7.000, se encuentran cultivos y aldeas en el Norte de Europa.

Un fenómeno que influyó en el distinto desarrollo de la agricultura en el planeta es el llamado Younger Dryas, fase de enfriamiento climático a finales del Pleistoceno. En China, por ejemplo, afectó menos; su suelo llano y fértil por el loes, y bien regado por grandes ríos, permitió el desarrollo de la protoagricultra hacia 12.000 a.C.

Con la sustitución de la recolección por la agricultura las condiciones físicas de los seres humanos (menos robustos que los recolectores) se hicieron más vulnerables a la enfermedad. ¿Por qué se produce, entonces, el salto a la agricultura?

El profesor Tauger, citando a Colin Trudge, asegura que los agricultores tenían más oportunidades que los recolectores cuando se extinguían la caza y los frutos silvestres. Los recolectores solo se centraban en el cultivo cuando no tenían caza ni frutos, luego, volvían a su costumbre. Pero la agricultura también provocó un incremento de la población infantil sobreviviente. Prueba textual, el desprecio de los pastores bíblicos (y Gilgamesh) hacia los agricultores: Caín y Abel, Esaú y Jacob.

También menciona Tauger la tesis del polemista Jared Diamond: la agricultura es el peor error en la historia de la raza humana. La agricultura, dice Diamond, viene acompañada de epidemias, malnutrición y hambrunas. La sociedades agrícolas subsisten porque dividen a la sociedad en clases sociales; los campesinos eran la más baja, y facilitaban la vida a una elite de explotadores gobernantes y sacerdotes; los campesinos proveían de soldados a estas sociedades que se dedicaron a expulsar de la tierra fértil a los recolectores y cazadores.

El arte, la ciencia, al tecnología y la vida urbana no constituyen un progreso de la humanidad, dicen los partidarios de la tesis de Diamond. También aseguran que el cambio a la agricultura supuso la servidumbre y la subordinación de la mujer. Algunos académicos reclaman el regreso a una sociedad de cazadores y recolectores. Esto nos volvería más pacíficos y en armonía con la naturaleza.

Cabe preguntarse, pues, propone Tauger, ¿por qué se desarrolla la agricultura si era una solución fallida?

La jerarquización y el clasismo son hechos irrebatibles con el establecimiento de la agricultura, pero ¿cómo se las ingeniaron las elites para someter a los agricultores?

La teoría de Tauger es la doble subordinación

Por un lado, los agricultores dependen del variable e impredecible medio ambiente, esto les ha estimulado para cambiar y adaptar sus cosechas y ganadería.

Por otro, los agricultores han sido el sujeto de explotación de elementos ajenos a sus tierras, autoridades urbanas, reyes, ejércitos, recaudadores, bancos y mercados.

Estos elementos tienen limitaciones propias y contradicciones. Los poderosos se aprovechan de los campesinos, pero viven de ellos y no tienen más remedio que auxiliarlos cuando las cosas vienen mal, malas cosechas, pestes, etc. Las catástrofes naturales no afectan solo a los campesinos, sino a toda la sociedad, que vive de ellos.

Desde el punto de vista agrícola, la civilización supone el dominio de la ciudad sobre la aldea, de los urbanitas sobre los aldeanos. La civilización depende de la “captura” del campesinado, a veces hostil a veces amable.

El libro describe, en el sentido más amplio “las crisis medioambientales crónicas que han sido la mayor plaga de la agricultura, y también la formación de los sistemas serviles agrícolas en la mayoría del planeta. Luego perfila el proceso rápido y acelerado de emancipación y del desarrollo tecnológico moderno que han eliminado muchos rasgos tradicionales de la doble subordinación”.

Concluye este capítulo Tauger señalando las tres grandes razones por las que la agricultura es la base de la civilización.

-La civilización la necesita para su supervivencia.

-Los agricultores son un amortiguador social, porque son los que reciben el peor impacto en los desastres naturales y están a obligados a superarlos para sobrevivir.

-Los agricultores han sido siempre la clase social más baja, pero constituyeron el grupo social más grande en la producción de bienes.

El segundo capítulo se centra en la agricultura en la antigüedad. Los primeros grandes conflictos sobre la tierra y la libertad.

Hacia finales del cuarto milenio e inicios del tercero se observan en varios lugares del planeta sociedades con sofisticadas jerarquías sociales,urbanas y rurales. Muchos de los trabajadores del campo eran esclavos. Es el denominado por Marx sistema esclavista de producción, hoy discutido académicamente.

Al parecer, la mayoría de la población activa rural se componía de pequeños agricultores con tierra propia que contribuían al sostenimiento del estado con impuestos en especie. Aunque la escasez de fuentes no nos permite saber cómo, con el paso del tiempo, el sometimiento de estos agricultores a un poder central es efectivo en Mesopotamia, Egipto y el Sur de Asia. Mientras tanto, en Grecia, Roma y China aparecieron poco a poco grandes propietarios. Estos terratenientes se las ingeniaron para someter a los pequeños agricultores. Estos se resistían, y aparecen legisladores que intentan equilibrar la situación, del tipo Solón en Grecia o los hermanos Graco en Roma.

Tauger se toma el trabajo de diferenciar cada uno de estos casos, Atenas de Esparta, y entra en los detalles suficientes para avalar su tesis de la doble subordinación del campesinado, al clima y al poder.

Señala que Roma es el escenario en el que se producen las primeras luchas por la reforma agraria. Básicamente el mecanismo era cancelar las deudas contraídas por los pequeños agricultores, que se convertían en siervos de quienes les habían prestado el dinero o acaban en la esclavitud. La legislación al efecto tenía repercusiones, pero no cambiaba el sistema de propiedad, que favorecía siempre a los más ricos y poderosos, dispuestos a utilizar la violencia para que no cambiaran las cosas.

Roma empieza siendo una república de pequeños agricultores y termina siendo un imperio colonialista en manos de grandes latifundistas. El papel de los campesinos en este proceso es analizado con claridad por Tauger, señalando el papel de legitimidad clave que tuvo el ager publicus, el terreno agrícola público obtenido en las conquistas y considerado propiedad de la República, no de personalidades poderosas. Hace un análisis de la esclavitud, dejando claro que no era tenía una sola forma, sino que había una variedad de estatus en la sociedad, siendo el trabajo agropecuario el menos cruel.

La reforma agraria propiciada por los hermanos Graco fue consecuencia del fracaso de una distribución hecha décadas antes, a comienzos del siglo II a.C. Se repartieron un millón de yugadas a cien mil propietarios, entre soldados y colonos. Matanzas y persecuciones fueron el resultado del intento de los Graco, a quienes su audacia costó la vida, pero sus leyes se mantuvieron e hicieron algún efecto. También se debió a que ciertos cónsules victoriosos o dictatoriales, al estilo de Sila o de Julio César, distribuyeron tierra entre los soldados de los que se habían servido para obtener el poder.

El panorama dramático de la República romana cambia en los tiempos del Imperio. Hay muchos pequeños agricultores libres, y los latifundios no solo emplean esclavos, sino un gran número de siervos. Este panorama constituye la base del sistema agrario de la Baja Edad Media.

Los lectores interesados en el tema, pueden encontrar en el libro del profesor Tauger acertados análisis de las diferentes partes del Imperio, con explicita mención de las consecuencias que cada fenómeno estudiado tuvo en su territorio.

Analiza luego el caso de China. Al igual que en Grecia y en Roma, la historia sigue un mismo proceso: pequeños agricultores que pierden sus tierras en beneficio de grandes propietarios. Enel caso de China, las rebeliones y desórdenes fueron mayores que en otras partes del mundo debido al impacto de las catástrofes naturales, sequías, inundaciones de los grandes ríos, monzones irregulares. Siempre había una parte del inmenso imperio chino sometido a una desgracia natural, a demás de las impuestas por la codicia de los grandes señores y de los recaudadores de impuestos. En la dinastía Han se produjeron dos deposiciones violentas de emperador.

Según datos documentados, entre el año 200 a.C y 1911, fecha de la desaparición del imperio, hubo 1.800 hambrunas determinadas por catástrofes naturales. Algunas de estas eran efecto de la manera de cultivar: deforestar, lo que conducía a la erosión de un terreno predispuesto a las inundaciones por los monzones y los grandes ríos. La contrapartida es un sistema de irrigación bastante eficaz, promovido desde el poder.

Tauber distingue dos territorios en China, uno al norte, más seco, y el sur, húmedo, donde el cultivo del arroz se desarrolla pronto. Entre el año 1000 y el 600 a.C. la mayoría de los agricultores dependían de grandes señores en un sistema que puede considerarse de servidumbre. Las fuentes históricas permiten deducir que el sistema de propiedad agraria en China en aquellos tiempos precede al sistema feudal europeo de la Edad Media.

Un caso curioso para los modelos europeos es el gobierno de la dinastía Qin, que crea el primer imperio chino hacia el 200 a.C. Los Qin se dedicaron a suprimir autoridades intermediarias que exprimían a los agricultores, llegando incluso a ejecutar a miles de señores poderosos. Pero el emperador Shih Juang-ti impuso a los campesinos exigencias en especie y en dinero para construir sistemas de irrigación más pesadas que las que exigían de ellos los señores asesinados. Los agricultores se sublevaron y acabaron con la dinastía.

La dinastía Han que la sucedió intentó ser más cauta con los pequeños agricultores. Pero los grandes propietarios no tardaron en hacerse con la tierra. Un intento de reforma agraria por parte del emperador Wang Mang a inicios de la era cristiana en occidente fracasó a causa de una súbita desviación del río Amarillo que causó una catástrofe de las que se suelen llamar “sin precedentes”.

También igual que en Roma los cónsules republicanos y los emperadores distribuían grano entre el pueblo menesteroso, en China el imperio creó sistemas parecidos para auxiliar a los campesinos afectados por catástrofes como las plagas de langostas o las inundaciones. Pero no siempre eran efectivos.

Los chinos son los primeros en emplear bueyes y arado de hierro. Los beneficios de esta novedad dan lugar a perjuicios, como es el agotamiento más rápido del suelo. En cualquier caso estos avances solo afectaban a los grandes propietarios, capaces de reunir el capital necesario para la transformación tecnológica.

Concluye Tauger que en cada zona del planeta, los agricultores se han enfrentado a los mismos problemas causados por la doble subordinación (al clima y al poder), pero de un modo propio, también debido a la diferencia climática: el Mediterráneo es más estable, pero mas seco, Extremo Oriente está sometido a los monzones, con consecuencias harto más catastróficas.

La actitud del Poder en Roma fue más considerada hacia los agricultores que en el imperio Chino. Pero si bien Roma hizo “avances” hacia la reforma agraria mayores que en China, los programas de auxilio a agricultores víctimas de catástrofes fueron más extensos en China.

El capítulo tercero trata de la Agricultura en el periodo post-clásico.

Para Tauger comprende entre el año 500 y el 1450. Un marco que se sale de los tradicionales en la historia de Occidente, pero que resulta útil.

Esta época se distingue por los siguientes aspectos: la decadencia del imperio bizantino en Europa Oriental, el establecimiento y decadencia en Europa Occidental del sistema feudal de dominios agrarios, la transferencia a Occidente vía expansión musulmana de cultivos asiáticos, y la adopción en China de los cultivos intensivos para contrarrestar a los desastres en las cosechas y las hambrunas.

El óptimo medieval es el término que utiliza el autor para designar el periodo en el que la agricultura se desarrolló con mayor intensidad en Europa. En el cambio del siglo IV al V, el clima global del planeta sufrió un calentamiento gradual e intermitente que culminó con el periodo cálido medieval considerado el óptimo. Este se produjo en tres periodos de 30 a 40 años entre los siglos XI y XIII, en especial en el hemisferio norte.

En ese momento la placa de hielo en el Polo Norte estuvo a punto de deshelarse. Es la época en la que los pueblos escandinavos colonizan Groenlandia (llamada así porque podía cultivarse) y llegan incluso a la parte más septentrional del continente americano. En Inglaterra se puede cultivar uva. Las sequías y las inundaciones fueron en este periodo menos dramáticas. En China se inicia el cultivo de cítricos y otras plantas cálidas.

En Europa Tauger distingue dos regiones, la mediterránea del antiguo Imperio Romano y del Imperio Bizantino y la que se extiende al norte y al occidente, donde se acaba imponiendo el sistema feudal de dominios agrarios propiedad de una casta aristocrática, cultivados por siervos y hombres libres.

El imperio Bizantino resistió mejor la destrucción del imperio de occidente, y mantuvo un sistema agrario eficiente donde había cantidad de pequeños propietarios que cultivaban cereal, aceite y ganado, así como grandes latifundios, que poco a poco se fueron haciendo con la tierra de los libres gracias a los desastres naturales que arruinaron a muchos campesinos pobres, a pesar de que los emperadores intentaron auxiliar a los desfavorecidos.

Los pequeños agricultores con tierra propia en el año 1200 ya estaban por debajo de los que cultivaban tierra de grandes propietarios. Esta ruina en cierto modo, vine a decir Tauger, propició el hundimiento del imperio, conquistado en 1453 por los turcos musulmanes; la razón pudo haber sido el debilitamiento del ejército imperial, constituido por campesinos, que no tenían el menor interés en sostener unsistema que les perjudicaba. Si se me permite la interpolación, algo parecido a lo que ocurrió en la Hispania visigótica, donde los campesinos estaban tan hartos de las arbitrariedades y expolios de la nobleza, que se acomodaron a tener nuevos amos, si bien el curso es diferente y más largo; como sostiene el profesor González Ferrín, no hubo una invasión árabe ni musulmana a la península ibérica en el silgo VIII, sino un largo y complejo proceso de islamización (Europa entre Oriente y Occidente, Córdoba 2009).

En Europa occidental se desarrolló el sistema agrario feudal (“manorial system”). Los cereales empezaron a venderse en los mercados, los cultivos se combinaron con la ganadería, y el sistema agrario medieval se consolidó. Tecnológicamente, en el siglo VI se introdujo el arado con vertedera, en el IX se inventó un arnés más eficaz para las caballerías y las herraduras, y se iniciaron los cultivos en rotación doble, siembra y barbecho, y posteriormente la triple rotación, con siembras de primavera y verano, y barbecho de otoño. Estos avances no fueron continuos, costaron siglos. Los siglos V y VI fueron de plagas, y el VII de desastres naturales y hambrunas. Muchos campesinos libres cedieron sus campos a los acreedores y se convirtieron en siervos.

La inestabilidad meteorológica, las invasiones y las guerras dieron fuerza al sistema feudal en el que los campesinos buscaban la protección de los señores preparados para el combate. En el actual territorio de Francia se extendió el sistema de mansos, parcelas de un conjunto habitable o aldea señorial, cultivados por pequeños agricultores libres pero no siempre propietarios. La tierra de los mansos se redistribuía periódicamente a las familias necesitadas. Poco a poco se impuso la herencia privada de tierras, que en principio eran colectivas. Esto impulsó, según Tauger, la modernización agrícola.

Los campesinos podían ser libres, siervos o esclavos, estos últimos muy pocos. Tauger calcula que entre un 10 y un 80 por ciento de la población rural del siglo IX estaba sometida al sistema servil, según zonas.

Los campesinos componían un grupo social muy complejo. Los villanos eran los poseedores de pequeños terrenos. Los hombres hacían los trabajos duros del cultivo, y las mujeres cultivaban huertos par el autoconsumo de verduras, además de ocuparse de la casa, la indumentaria y los niños. La servidumbre campesina resulta un concepto difícil de precisar, podían ser esclavos u hombres libres viculados a un señor poderoso al que trabajaban su tierra particular o demesne.

El Alto Medievo fue próspero porque coincidió con el óptimo climático hacia el siglo XIII. El terreno cultivable se expande en toda Europa, roturando, deforestando y arrebatándole agua al mar mediante polders. También se produce la expansión germana hacia la llanura de Pomerania, Drang nach Osten, Polonia y los países Bálticos. Ello es consecuencia del incremento demográfico por el buen clima y las buenas cosechas. El uso del arado de hierro, el arnés perfeccionado, las herraduras y el cultivo de triple hoja se generaliza. Poco a poco el sistema de servidumbre se va desmantelando. La nobleza prefiere que sus arrendatarios paguen en metálico y no en especie para costear su tren de vida, y facilitan la vida de los agricultores.

El final del Medievo comienza en el siglo XIV con hambrunas, frío extremo y grandes lluvias. La actividad guerrera decrece porque no se podía luchar a campo abierto por las inundaciones. Muchas cosechas se malogran. Dice Tauger que hasta los nobles tuvieron que restringir su derroche alimentario. Curiosamente, el precio del cereal se mantuvo, gracias a las importaciones masivas de grano del imperio Bizantino y de la estepa ucraniana y rusa.

El comercio agrícola se vuelve rentable, pero los mayores movimientos de barcos y carretas introducen la peste negra en Europa. La producción se especializa por regiones. La ganadería se robustece, Tauger pone como ejemplo la Mesta castellana, que produce lana para la naciente industria textil. La nobleza nórdica introduce la piscicultura, que produce pescado salado y ahumado, y lo vende lejos de sus dominios.

Las hambrunas, las plagas y las catástrofes naturales favorecen los derechos de los campesinos cuando los mercados se van recuperando.

La agricultura en el islam sigue al principio de la expansión musulmana las pautas de los territorios que van conquistando. Los califatos Omeya y Abasida mantienen los impuestos del imperio persa para los agricultores. La deposición de la dinastía Omeya (uno de cuyos supervivientes desembarcó en Alándalus ys hizo emir, Abderramán I) se debió, según Tauger a que muchos conquistadores árabes de la antigua Persia se dedicaron a la agricultura, dependientes de los ricos señores persas convertidos al Islam (o no), y cayeron en la pobreza. En las primeras fases del califato, muchos campesinos eran propietarios de las tierras que cultivaban. Introdujeron productos cultivados en Asia y en África, como la caña de azúcar, el sorgo el trigo duro, los cítricos, los plátanos, las berenjenas, las alcachofas, las espinacas y otros. Como estas cosechas requerían mucha agua, se promovió la irrigación, aprovechando la existente y mejorándola.

También varió el sistema de cultivo. En el Mediterráneo, Egipto y Oriente Medio se plantaban cereales y legumbres en otoño y se recogían en primavera. Con la irrigación, empezaron a plantarse cosechas de primavera. Ejecutaban rotaciones de estas plantas de crecimiento rápido, pero sin barbecho. Los musulmanes crearon una economía de mercado próspera, y los más ricos acumularon el capital suficiente para invertirlo en sistemas de regadío y en grandes huertos de frutales. La población se incrementó notablemente. Bagdad tenía en ese tiempo un millón de habitantes. Tauger no habla de Alándalus, cosa que es una lástima, porque la agricultura en la zona sur de la península Ibérica era muy rica y variada, gracias, entre otras cosas, a la irrigación. Dice, sin embargo, que la conquista cristiana en Castilla y en Sicilia produjo un retraso tecnológico en la agricultura, al expulsar a los que sabían cultivar la tierra.

Poco a poco los musulmanes cayeron en el mismo vicio que los cristianos europeos: dar lugar a una pequeña clase de propietarios que explotaban a la mayoría de los agricultores. En Mesopotamia se abandonaros muchos regadíos, y se produjo un despoblamiento.

Los cristianos europeos aprovecharon las técnicas y las cosechas introducidas por los musulmanes, y le sacaron gran rendimiento, debido a su sistema de rotaciones. El autor dice que la Reconquista hispana expulsó a los musulmanes y a sus sistemas agrícolas e introdujo formas europeas. También menciona la expulsión de los judíos y de los moriscos (en el siglo XVII, esta última) como fenómenos que dañaron la agricultura española.

Crisis e innovaciones en China. Las sucesivas dinastías que gobernaban China durante la llamada Edad Media Occidental se atuvieron como las anteriores a los desastres naturales frecuentes en esa zona del planeta. Se introdujeron variedades de arroz que maduraban antes de que les perjudicaran los monzones, y muchos campesinos del norte del imperio emigraron al sur a causa de las invasiones y las crisis agricolas. El imperio Wei de occidente, para contrarrestar el poder de los señores, creó un ejército de campesinos autosuficientes que duró, intermitentemente, hasta el siglo XVIII.

La dinastía Sui explotó al máximo a los campesinos para construir un Gran Canal y para restaurar la Gran Muralla. El gobierno compraba grano a los campesinos en época de buenas cosechas y lo almacenaba para repartirlo cuando las cosas venían malas. Los gobiernos imperiales intentaban defender a los agricultores pobres de las expropiaciones ilegales realizadas por los señores, pero no siempre lo conseguían, y a veces les costaba el poder. Dice Tauger que la administración imperial ofrecía préstamos a los agricultores pobres para recuperar sus tierras, e incluso procuraba educarlos tecnológicamente. No obstante las hambrunas se sucedieron, provocando millones de muertes.

Asegura Tauger que en determinadas partes de China se desarrolló un sistema de producción agraria parecido al feudal en Europa, con siervos y campesinos libres pero atados a la tierra que cultivaban.

Servidumbre, libre cultivo y transformaciones agrícolas en el Medievo.

Tauger observa una gran transformación en el sistema de doble subordinación (al poder y al clima) durante los mil años de este periodo convencional. Los conflictos entre pequeños agricultores en busca de autonomía y subsistencia, y grandes propietarios se hicieron crónicos. Los poderes centrales intentaron proteger a los pequeños, con poco éxito, entre otras cosas porque los gobernantes eran siempre aristócratas privilegiados. Una de las fórmula fue militarizar a los agricultores, como en el caso mencionado de China y el no mencionado por Tauger de la Reconquista Castellano Leonesa.

Los desastres naturales fueron más frecuentes en China y en Bizancio que en Europa Occidental. China es el primer país donde se utiliza de modo generalizado la tecnología, con la introducción del arroz temprano, lo que produjo la expansión del imperio y de la población. Los productos y la explotación agraria musulmana sentaron las bases para el complejo de plantaciones desarrollado siglos después en Europa y en las Américas. En Europa se produjo una especialización de cultivos en granjas que también se dedicaban a la ganadería, mientras que los cereales se importaban.

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